Nos trasladaremos al pueblo de Valdemoro de la Sierra y dejaremos los coches a unos dos kilómetros, en el castro de los Casares, el cual podremos visitar. Comenzaremos la ruta en el castro celtíbero. El paraje nos ofrece una extraordinaria sorpresa, el recorrido que acompaña al río Guadazaón en su tramo alto, desde el castro celtíbero hasta el llamado pozo batanero.
La zona por la que caminaremos
discurre entre sendas y algunos pasos de río (necesario saber nadar para darse
un chapuzón en algunas de sus pozas). Se trata de un río pedregoso, muy
típico de esta zona de la Serranía en la que nos encontramos.
Es una zona también rica en vegetación, de exuberantes bosques de brezos, innumerables regueros de agua,
pequeños arroyos de indudable belleza y hermosas formaciones de areniscas que
confieren a esta parte de la Serranía un encanto único. El suelo rocoso formado por dichas areniscas confiere al agua un color rojizo especial.

En esta riqueza de bosque, se
mezcla con normalidad las tres clases de pinos de la Serranía: el negral, el
rodeno y el albar, junto con el roble melojo, entre otros.
Es de destacar el arroyo de la
cañada del Molinillo, con grandes areniscas de paredes verticales. En este
punto nos encontramos ya cerca de los 1600 metros de altitud, en la ladera
oeste de la Sierra de Valdemeca. Algunos de estos “arroyetes” salvan desniveles de varios metros en su tramo alto, ofreciéndonos pequeñas pozas y peculiares cascadas.
A esta excursión se recomienda
llevar zapatillas o botas viejas para cuando haya que atravesar pasos de agua,
ropa de cambio, bañador, y conveniente malla o pantalón largo para no arañarse
demasiado las piernas en algunos tramos de rocas o ramas de árboles.
La ruta es lineal, por lo que
dejaremos parte de los coches en el castro del casar y la otra parte de vehículos al lado
del pozo batanero, al final de la ruta. El recorrido nos llevará aproximadamente entre 4-5 horas, dependiendo de
la longitud total que hagamos, del nivel y del avance del grupo. En función de esto la alargaremos más o menos.
Al terminar nos podremos bañar, y podemos comer de sobaquillo en alguno de los merenderos que se encuentran en la zona de Valdemoro, es decir, lo que cada uno lleve por su cuenta y la generosidad para compartir viandas y bebida fresca entre los asistentes.