Tipo de ruta: Circular
Dificultad: Media-Baja
Distancia: 12 Km.
Desnivel: 279 m.
Duración estimada: 3,5 h.
Se trata de una ruta circular de unos 12 kilómetros de dificultad media-baja.

Tipo de ruta: Circular
Dificultad: Media-Baja
Distancia: 12 Km.
Desnivel: 279 m.
Duración estimada: 3,5 h.
Se trata de una ruta circular de unos 12 kilómetros de dificultad media-baja.


Se trata de una ruta Fácil, de
10,5 km y menos de 200 metros de desnivel, a través de caminos, sendas, prados,
y también un poco campo a través. Pero ese tramo discurre por un pinar con poco
monte bajo, por terreno llano.
Dejaremos nuestros coches en el kilómetro 15,8 de la carretera que lleva a la Ciudad Encantada desde Valdecabras (CM-2104), en la entrada de un camino que sale a la derecha. Avanzaremos por ese camino poco más de un kilómetro en ligera subida, para luego tomar otro camino a la izquierda (señalizado con un antiguo hito de hormigón del GR-66).

A partir de aquí ascenderemos
valle arriba por los verdes prados de este valle, pasando junto a una
fuente-abrevadero que se seca en verano. Al final del valle, junto al alto de
Mirabueno, tomaremos un camino a la izquierda que, por el borde de la muela,
nos llevará hasta el Juez (1.444 m), punto donde arranca el Puntal del Cuerno.
El Puntal del Cuerno se trata de
un estrecho saliente que se adentra más de 600 metros hacia el valle del Júcar.
Desde allí tendremos unas bonitas vistas que abarcan desde Uña al embalse de la
Toba y Cabeza Modorra, con los cortados de la zona de Peña Rubia al frente.





Distancia: 13 km
Duración aproximada: 4 h
Desnivel: 340 m
Dificultad: Media
Previsión meteorológica: soleado (2-18 ºC)

Tipo de ruta: Circular
Distancia: 14,5km
Duración aproximada: 4h
Desnivel: 352m
Pendiente media: 3,7%
Pendiente máxima: 15,4%








LA PARRA DE LAS VEGAS (www.turismocastillalamancha.es)
Esta pequeña
localidad se encuentra en la serranía media conquense. Sus orígenes se remontan
a la Edad de Bronce, como muestra el asentamiento encontrado en el Cerro del
Castillejo. También se conservan vestigios de su pasado romano. Merece la pena
visitar su Plaza Mayor en la que encontramos sus principales edificios,
construidos entre los siglos XVI y XVIII, entre los que destaca su iglesia del
siglo XVI, consagrada a la Virgen de la Asunción. Lo que caracteriza a este peculiar
templo es que se trata de una de las cuatro iglesias de la provincia con planta
de dos naves, separadas por arcos de medio punto sobre columnas toscanas.
También son reseñables sus capillas, pertenecientes a importantes familias de
la historia de este municipio, como la de los Escudero, con un retablo
plateresco con reminiscencias góticas; y la de los Condes de Cervera, cubierta
con un magnífico artesonado mudéjar.
Desde la plaza
podemos admirar igualmente las ruinas del palacio de los Condes de Cervera,
antiguos señores del pueblo y el Ayuntamiento. El antiguo palacio de los Condes
de Cervera es actualmente un auditorio al aire libre que podemos visitar, igual
que sus dos ermitas ubicadas en el extrarradio de la población, dedicadas a San
Roque y al Cristo de la Salud, con decoración de estilo rococó.



EL PUENTE DEL CASTELLAR (www.elarteencuenca.es)
Denominado
también “de la Carpintería”, salva el cauce del río Júcar que en su discurrir
por este lugar delimita los términos municipales de Fresneda de Altarejos y La
Parra de las Vegas.
El origen o
motivo para la construcción de este puente se debe a la preexistencia en este
paraje de un molino y un batán (heredad de la Carpintería). Estos ingenios
hidráulicos del Castellar, que eran propiedad del arzobispo de Toledo Gil de
Albornoz y de sus hermanos, fueron donados el 13 de agosto de 1345 al Deán y
Cabildo catedralicio de Cuenca.
A mediados del
siglo XVI el Cabildo levantó en madera un puente para el paso propio desde la
Cañada Real de los Serranos y el Camino Real de Granada con las diversas
pertenencias que la sede conquense detentaba a ambos lados del rio hasta el
siglo XIX.
Ese puente
realizado en madera, con el que se daba acceso a los molinos, permaneció hasta
que en el año 1622, tras sucesivos derrumbes por grandes avenidas del Júcar, se
decidió construirlo en piedra para una mayor consistencia del mismo.
No obstante el puente siguió
periódicamente recibiendo reparaciones hasta que en el siglo XVIII se
produjeron unas amplias obras de reforma y construcción que se ejecutaron desde
el año 1744 hasta el 1748, ofreciendo la estructura actual con que se le
conoce, si bien recientemente se ha procedido a una última restauración.
Tras esta reciente intervención,
consistente principalmente en la reconstrucción del antepecho o pretil y actuación
en algunos daños existentes en los torreones, molduras o listeles y rejuntados,
el puente vuelve a ofrecer su aspecto original que ofrecía en el momento de su
construcción en el siglo XVIII. El puente, realizado en mampostería de piedra y
con sillares en los arcos de medio punto, consta de tres tramos y dos ojos
además de contar con dos pilares o estribos poligonales a los lados del mayor
de los arcos.
Un listel o
moldura lisa a modo de imposta, formada por una hilada de sillares de similar
tamaño, discurre por la parte superior de los arcos y pilares delimitando el
arranque del pretil.

El circuito es circular, sigue pistas, senderos y algún tramo campo a través y su finalidad es visitar la mayoría de las torcas o dolinas del Monumento Natural de las Torcas de Lagunaseca.
Este peculiar paisaje presenta grandes simas de paredes verticales, valles cerrados y suelos agrietados resultantes de la erosión superficial por disolución de las rocas carbonatadas del Jurásico. Contribuyen también a originar estas formaciones los colapsos y hundimientos de las cavidades subterráneas que el agua infiltrada por las grietas del suelo ha creado en las calizas subyacentes.
Estamos habituados a ver las torcas y dolinas de Palancares y Cañada del Hoyo pero las de Lagunaseca nos son poco conocidas, y no por eso son menos interesantes, ya que tienen la particularidad de estar formadas por disolución de calizas jurásicas (200-140 m.a.) mucho más antiguas que las calizas cretácicas (140-65 m.a.) de las anteriores.
El recorrido se iniciará en el aparcamiento situado a 1 Km pasado
el pueblo, en la parte derecha de la carretera que va a Sta. Mª del Val.
Distancia: 10 Km
Tiempo: 3:30 h - 4 h
Dificultad: baja-media
Desnivel máximo: 200 m
Andaremos un tramo de camino de aproximadamente un kilómetro para acceder a la entrada a la Hoz del Buey, la cual recorreremos por su interior hasta el fondo. Pasaremos por un bonito bosque de pinos, quejigos, musgo y antiguas piedras que estaban destinadas para la catedral de Cuenca y allí se quedaron.
Una vez en el fondo de la hoz caminaremos por media ladera, donde veremos antiguas tinadas de distintos pastores, como la de Angelito, que tuvieron allí su ganado. Podremos observar también agua brotando por distintos lugares y las formaciones que ha ido modelando el agua en la roca.
Desde la parte superior de la hoz, hasta la parte baja inicial existe un desnivel
de 1300 a 1000 metros. La puerta geológica de entrada a la Hoz del Buey es de
una belleza tremenda.
Podremos observar espectaculares miradores desde la parte de arriba y escarpadas rocas con acceso complicado. Visto desde allí resulta increíble imaginar que los vecinos de Palomera fueran a diario andando hasta ella y nos permite hacernos una idea del sacrificio que suponía su trabajo y el esfuerzo que realizaban para poder comer y sacar adelante a sus familias, pues dentro de esta hoz, tenían, además de refugio para el ganado, buena parte de su modo de subsistencia, por ejemplo árboles frutales o tablas de huerta.
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La Hoz del Buey, solana de romero y roble, umbría de pino negral, cuya entrada se encuentra en la Porterilla, con varias cuevas que se han ido formando dentro de la misma, como la Cueva Umenta, la Cueva el Zurrón, la Cueva de la Fuente, la Cueva de la Zarza o la Cueva del tío Mariano, donde encerraba las ovejas el pastor Aureliano. También encontramos la Cueva de las Colmenas, suministradoras de miel y cera.
También encontramos el famoso rincón de los Cerezos, de cerezas garrafales, tan dulces como la miel, que linda con la Olla Negrosa y el camino de San Miguel.
Y si queremos ver la umbría y llegamos al Rincón Frío, el final lo encontraremos en el mismo Tornajillo, donde existen los restos de una tinada y la Cueva de los Garros. Si tenemos suerte podremos encontrar alguna colmena de vaso.
En la última parte del recorrido, ascenderemos por un escalerón a la parte superior de la hoz, rodeándola por arriba, donde podremos apreciar unas lindas vistas de la hoz. A continuación tomaremos el camino donde iniciamos la ruta hasta llegar a los coches.
Esta hoz mantiene un microclima con una preciosa vegetación
durante todo el año.
Como nos pilla muy cerca de Cuenca, después de la caminata podemos tomar un refrigerio, o si no, cada uno a su casa a descansar.