RUTA CIRCULAR LA PARRA DE LAS VEGAS POR EL CASTELLAR

   

Tipo de ruta: Circular

Distancia: 14,5km 

Duración aproximada: 4h

Desnivel: 352m

Pendiente media: 3,7%

Pendiente máxima: 15,4%





A la Parra de las Vegas se llega desde Cuenca por la N-420. A la altura del kilómetro 407.800 se encuentra el desvío de la CUV-1731 por la que circularemos seis kilómetros. En total se trata de un trayecto de unos treinta kilómetros desde la capital. 

Iniciaremos nuestra marcha continuando por la carretera que nos trajo al pueblo en dirección a la ermita del Cristo. Un poco más adelante tomaremos una pista que nos sale a la derecha y se dirige hacia los vallejuelos y más adelante a la carbonerilla, donde encontraremos una gran tinada en ruinas. 

Allí el camino asciende coincidiendo con un gran cortafuegos bajo una línea de alta tensión que enseguida abandonaremos. Desde la tinada también podríamos continuar el recorrido siguiendo un camino que tiene allí su inicio, hacia la izquierda y que, en vez de subir, desciende ligeramente por el vallejo del Mingo Roldán. Esta es una alternativa de ruta que nos conduciría igualmente hasta el puente del Castellar, aunque en un momento dado el camino desaparece y hay que continuar la marcha por el interior del propio vallejo sin posibilidad de perdernos, aunque no exento de alguna que otra dificultad de tránsito debido a la vegetación y las piedras sueltas.

Si optamos, como es nuestro caso, por seguir por la pista principal, ascenderemos hasta alcanzar la cota máxima de la ruta, unos 1014 metros y avanzaremos en dirección al Castellar entre pinos y majadas abandonadas, por un camino bien definido y en cómoda bajada. Cuando lleguemos a un quiebro pronunciado del camino que desciende bruscamente hacia el puente nuevo y la carretera, abandonaremos la pista hacia la izquierda para acceder a una terraza que domina en altura la central eléctrica y ambos puentes. 
Desde allí disfrutaremos de una vista privilegiada del río Júcar, con sus rápidos y sus pozas.


Reanudaremos la marcha siguiendo un estrecho sendero que desciende en zigzag hasta un carril junto al río Júcar, prácticamente ya a la altura del puente del Castellar. Para este tramo son especialmente útiles los bastones de senderismo, pues el descenso es un tanto abrupto y con mucha piedra suelta. 

Una vez llegados al puente podremos apreciar su recientemente recuperada lozanía, haciéndonos una idea de lo que este paso ha supuesto a lo largo de la historia, especialmente desde el siglo XVIII. En algunas crónicas aparece como un puente romano, aunque su disposición y factura actual se remonta al año 1778.
Tras apreciar la belleza del paraje de los puentes sobre el río Júcar y la central hidroeléctrica que lleva su nombre, iniciaremos el regreso hacia la Parra, siguiendo la Cañada de Crespo, que asciende con una gran suavidad por la Hoya del Caballo, Las Peñas y el arroyo del Tejar.


Ascenderemos por una pequeña pero bella hoz que serpentea por el paraje denominado Cueva de la Virgen hasta flanquear el Cerrillo Ibáñez y llegar al Descansadero, donde ya nos recibe una chopera, preludio de que nos acercamos a zona habitada de cultivo. Pronto divisaremos el pueblo, al que llegaremos con la referencia de los cipreses del cementerio, completando así la ruta de poco más de 14 km.  




 

LA PARRA DE LAS VEGAS (www.turismocastillalamancha.es)

Esta pequeña localidad se encuentra en la serranía media conquense. Sus orígenes se remontan a la Edad de Bronce, como muestra el asentamiento encontrado en el Cerro del Castillejo. También se conservan vestigios de su pasado romano. Merece la pena visitar su Plaza Mayor en la que encontramos sus principales edificios, construidos entre los siglos XVI y XVIII, entre los que destaca su iglesia del siglo XVI, consagrada a la Virgen de la Asunción. Lo que caracteriza a este peculiar templo es que se trata de una de las cuatro iglesias de la provincia con planta de dos naves, separadas por arcos de medio punto sobre columnas toscanas. También son reseñables sus capillas, pertenecientes a importantes familias de la historia de este municipio, como la de los Escudero, con un retablo plateresco con reminiscencias góticas; y la de los Condes de Cervera, cubierta con un magnífico artesonado mudéjar.

Desde la plaza podemos admirar igualmente las ruinas del palacio de los Condes de Cervera, antiguos señores del pueblo y el Ayuntamiento. El antiguo palacio de los Condes de Cervera es actualmente un auditorio al aire libre que podemos visitar, igual que sus dos ermitas ubicadas en el extrarradio de la población, dedicadas a San Roque y al Cristo de la Salud, con decoración de estilo rococó.

EL PUENTE DEL CASTELLAR (www.elarteencuenca.es)

Denominado también “de la Carpintería”, salva el cauce del río Júcar que en su discurrir por este lugar delimita los términos municipales de Fresneda de Altarejos y La Parra de las Vegas.

El origen o motivo para la construcción de este puente se debe a la preexistencia en este paraje de un molino y un batán (heredad de la Carpintería). Estos ingenios hidráulicos del Castellar, que eran propiedad del arzobispo de Toledo Gil de Albornoz y de sus hermanos, fueron donados el 13 de agosto de 1345 al Deán y Cabildo catedralicio de Cuenca.

A mediados del siglo XVI el Cabildo levantó en madera un puente para el paso propio desde la Cañada Real de los Serranos y el Camino Real de Granada con las diversas pertenencias que la sede conquense detentaba a ambos lados del rio hasta el siglo XIX.

Ese puente realizado en madera, con el que se daba acceso a los molinos, permaneció hasta que en el año 1622, tras sucesivos derrumbes por grandes avenidas del Júcar, se decidió construirlo en piedra para una mayor consistencia del mismo.

No obstante el puente siguió periódicamente recibiendo reparaciones hasta que en el siglo XVIII se produjeron unas amplias obras de reforma y construcción que se ejecutaron desde el año 1744 hasta el 1748, ofreciendo la estructura actual con que se le conoce, si bien recientemente se ha procedido a una última restauración.

Tras esta reciente intervención, consistente principalmente en la reconstrucción del antepecho o pretil y actuación en algunos daños existentes en los torreones, molduras o listeles y rejuntados, el puente vuelve a ofrecer su aspecto original que ofrecía en el momento de su construcción en el siglo XVIII. El puente, realizado en mampostería de piedra y con sillares en los arcos de medio punto, consta de tres tramos y dos ojos además de contar con dos pilares o estribos poligonales a los lados del mayor de los arcos.

Un listel o moldura lisa a modo de imposta, formada por una hilada de sillares de similar tamaño, discurre por la parte superior de los arcos y pilares delimitando el arranque del pretil.

El tramo central del puente posee el mayor de los dos ojos, con una luz aproximada a los 20 metros. El arco, que salva el cauce del río, está construido con grandes sillares que apoyan sobre roca. En uno de sus arranques se aprecian unos sillares escalonados y por encima, en el intradós del arco, unos mechinales.

 



Las Torcas de Lagunaseca


El circuito es circular, sigue pistas, senderos y algún tramo campo a través y su finalidad es visitar la mayoría de las torcas o dolinas del Monumento Natural de las Torcas de Lagunaseca.


Este peculiar paisaje presenta grandes simas de paredes verticales, valles cerrados y suelos agrietados resultantes de la erosión superficial por disolución de las rocas carbonatadas del Jurásico. Contribuyen también a originar estas formaciones los colapsos y hundimientos de las cavidades subterráneas que el agua infiltrada por las grietas del suelo ha creado en las calizas subyacentes. 


Estamos habituados a ver las torcas y dolinas de Palancares y Cañada del Hoyo pero las de Lagunaseca nos son poco conocidas, y no por eso son menos interesantes, ya que tienen la particularidad de estar formadas por disolución de calizas jurásicas (200-140 m.a.) mucho más antiguas que las calizas cretácicas (140-65 m.a.) de las anteriores.


El recorrido se iniciará en el aparcamiento situado a 1 Km pasado el pueblo, en la parte derecha de la carretera que va a Sta. Mª del Val.

La primera parte se realizará por una meseta plana donde se abren las torcas de Miguel Orea, de las Cabras y la Larga y acabará en el borde de un acantilado desde el que se observa una bella panorámica del inicio del valle del río Masegar y otras dolinas abiertas.


En la segunda parte descenderemos por un sendero para ver las dolinas abiertas desde abajo y nos dirigiremos por el valle alto del Masegar hacia la Laguna del Tobar, pero antes de llegar a ella iniciaremos el retorno hacia Lagunaseca subiendo por el vallejo del arroyo de la Veguilla (GR-66).

La tercera parte se hará campo a través y por pista e intentaremos aproximarnos a las torcas de Prado Serrano y del Tío Pedro para acabar en el Hoyazo, ya muy cerca del punto de partida. 



Como sería muy tarde para volver a comer a Cuenca, habría dos opciones compatibles según el gusto de cada uno: llevar merienda y comer en el campo o en el merendero de Lagunaseca, o quien lo desee puede reservar por su cuenta en los restaurantes de Masegosa, Beteta o El Tobar. Cueva del Hierro y el Alto de la Vega tampoco están lejos.




Distancia: 10 Km

Tiempo: 3:30 h - 4 h

Dificultad: baja-media

Desnivel máximo: 200 m

EL RODENAL DE PRIEGO

La ruta es circular y discurre, básicamente, por el PRCU-42 con una distancia total aproximada de unos 14 km.

Se inicia en la calle que parte desde la plaza de toros hacia el convento de Ntra. Sra. del Rosal y desde allí se dirige en una prolongada subida hacia la cumbre del Rodenal.
En esta parte del recorrido se atraviesan campos de olivos y a nuestra espalda se va abriendo una panorámica de la Alcarria que se nos mostrará en su extensión más amplia una vez llegados al mirador del Rodenal.

Culminado el ascenso, la cumbre plana nos da un respiro para llegar con facilidad al mirador. Hasta aquí todo el recorrido se realiza por pista y no presenta ninguna dificultad técnica, pero el prolongado ascenso se puede hacer “muy cuesta arriba” si no se lleva el ritmo apropiado. Llegados al Mirador del Rodenal recibiremos un doble premio: la contemplación de una bella panorámica aérea de la región y el disfrute de un momento de reposo para tomar un tentempié. 

Aquí, estaremos sobre los farallones que rodean al Monasterio de San Miguel de las Victorias, aunque no lo veamos, y, podremos otear los acantilados del valle del Escabas, donde se suelen posar los buitres, la villa de Priego, la depresión Intermedia y elevando la mirada, a lo lejos, la depresión del Tajo y la Sierra de Madrid que seguro estará cubierta de nieve.

Hacia la izquierda, veremos el Estrecho de Priego, debajo del cerro de la Degollá, que comunica con el Campichuelo o depresión de Mariana. La Degollá y el Rodenal son una prolongación del anticlinal de la sierra de Bascuñana formado por materiales, sobre todo calizos, de la era Secundaria. La erosión del río Escabas lo ha cortado perpendicularmente dando lugar al paisaje escarpado del Estrecho de Priego. Esta pequeña sierra separa la depresión de Villalba-Mariana de la depresión Intermedia o de Loranca, rellenas ambas de materiales de la era Terciaria formados por arenas, conglomerados, arcillas y yesos que dan suaves paisajes de colinas bajas y redondeadas.

La vuelta, siempre cuesta abajo, es más corta que la subida y se realiza por una senda que se desliza entre una agradable zona arbolada hasta llegar a la carretera que sube al convento de San Miguel (esta vez no lo visitaremos).

El último tramo trascurre por antiguas zonas de cultivo aterrazadas en las que aún sobreviven los olivos.
El descenso tiene dos puntos en los que hay que tener cuidado, el primero para salvar un escalón en el que conviene echar “culo a tierra”, (superable sin mayor dificultad) y el segundo, ya cerca del pueblo, una pendiente resbaladiza que baja a un arroyo.

Aunque en esta ocasión no realizaremos ninguna visita turística conviene recordar que además de los dos conventos, Priego tiene otros monumentos de interés como son la iglesia, la plaza mayor, el puente Allende, las cuevas, una interesante artesanía de cerámica y mimbre, a lo que hay que añadir llamativas formaciones geológicas a lo largo del valle del Escabas. 

¡Seguro que me olvido de citar otras cosas importantes!
¡Vamos, que merece la pena volver!

Ruta circular
Dificultad media
Distancia: 14 km
Duración: 4 h-4:30 h
Desnivel: 400 m
















HOZ DEL BUEY AL COMPLETO

Saldremos desde Cuenca camino al paraje de los Palancares, dejando a la derecha a La Melgosa, después a Mohorte, y al poco de pasar Mohorte, a mano izquierda hay un desvío que indica "Las Torcas/Palancares/Tierra Muerta". Tomaremos ese desvío, pasando por la fábrica de maderas del Ayuntamiento, cruzaremos el puente y, al poco de pasar el puente, a mano izquierda, sale un camino donde dejaremos nuestros coches para comenzar a caminar. 

Andaremos un tramo de camino de aproximadamente un kilómetro para acceder a la entrada a la Hoz del Buey, la cual recorreremos por su interior hasta el fondo. Pasaremos por un bonito bosque de pinos, quejigos, musgo y antiguas piedras que estaban destinadas para la catedral de Cuenca y allí se quedaron.

Una vez en el fondo de la hoz caminaremos por media ladera, donde veremos antiguas tinadas de distintos pastores, como la de Angelito, que tuvieron allí su ganado. Podremos observar también agua brotando por distintos lugares y las formaciones que ha ido modelando el agua en la roca. 

Desde la parte superior de la hoz, hasta la parte baja inicial existe un desnivel de 1300 a 1000 metros. La puerta geológica de entrada a la Hoz del Buey es de una belleza tremenda. 

Podremos observar espectaculares miradores desde la parte de arriba y escarpadas rocas con acceso complicado. Visto desde allí resulta increíble imaginar que los vecinos de Palomera fueran a diario andando hasta ella y nos permite hacernos una idea del sacrificio que suponía su trabajo y el esfuerzo que realizaban para poder comer y sacar adelante a sus familias, pues dentro de esta hoz, tenían, además de refugio para el ganado, buena parte de su modo de subsistencia, por ejemplo árboles frutales o tablas de huerta. 

La Hoz del Buey, solana de romero y roble, umbría de pino negral, cuya entrada se encuentra en la Porterilla, con varias cuevas que se han ido formando dentro de la misma, como la Cueva Umenta, la Cueva el Zurrón, la Cueva de la Fuente, la Cueva de la Zarza o la Cueva del tío Mariano, donde encerraba las ovejas el pastor  Aureliano. También encontramos la Cueva de las Colmenas, suministradoras de miel y cera. 

También encontramos el famoso rincón de los Cerezos, de cerezas garrafales, tan dulces como la miel, que linda con la Olla Negrosa y el camino de San Miguel. 

Y si queremos ver la umbría y llegamos al Rincón Frío, el final lo encontraremos en el mismo Tornajillo, donde existen los restos de una tinada y la Cueva de los Garros. Si tenemos suerte podremos encontrar alguna colmena de vaso.

En la última parte del recorrido, ascenderemos por un escalerón a la parte superior de la hoz, rodeándola por arriba, donde podremos apreciar unas lindas vistas de la hoz. A continuación tomaremos el camino donde iniciamos la ruta hasta llegar a los coches. 

Esta hoz mantiene un microclima con una preciosa vegetación durante todo el año. 
Como nos pilla muy cerca de Cuenca, después de la caminata podemos tomar un refrigerio, o si no, cada uno a su casa a descansar.


TIPO: circular

DISTANCIA:14Km

DIFICULTAD: media

Duración aproximada: unas 5 horas aprox.






ALTO DE VALDECABRAS-VALLE DE FUENLABRADA-VALLE DEL CAMBRÓN-FUENTE ALBILLA

Es una ruta circular que discurre por la muela caliza casi plana situada enfrente de Valdecabras, en cuyos bordes NW se encajan varios valles (El Cambrón, Fuenlabrada, La Hocecilla, El Barranco del Lobo y otros). 




La muela forma parte de la misma estructura geomorfológica que la Ciudad Encantada y por tanto vamos a encontrar formaciones rocosas parecidas, entre las que destacan la Piedra del Balcón y la cueva de Fuente Albilla que algunos llaman de los Tres Gamones o la cueva de los Agujeros.  

La mitad del recorrido se realiza por pista y la otra mitad por sendero; siempre entre el típico bosque de pino negral y sabina, más o menos denso. La ruta se inicia en el km 14,300 (según el mapa de IGN) de la carretera que va de Valdecabras a Ciudad Encantada, donde existe un ensanche a la izquierda apropiado para dejar los coches. 

De allí parte el camino del Campillo que recorreremos durante 1 km, desviándonos a la derecha por el camino de la Fuente de Miguel hasta llegar a la cabecera de la hoz de Fuenlabrada donde visitaremos algunas rocas llamativas; a continuación nos dirigiremos campo a través hacia el cercano valle del Cambrón, tomaremos un tentempié e iniciaremos el retorno siguiendo el borde del valle hasta llegar a la cueva de Fuente Albilla, desde donde solo nos quedan unos 800 m para regresar a los coches, ¡lo malo es que hay que hacerlos por el borde de la carretera!. 


La ruta es fácil y sin desnivel pero puede haber alguna dificultad en la bajada y subida del pequeño arroyo que hay que atravesar para llegar a la cueva.


Distancia: 11 km

Dificultad: Fácil

Duración: 3:30 h

Desnivel: 40 m

BAÑOS DE VALDEGANGA - CURVA DE LA "CATALANA"

Se trata de un recorrido circular de unos catorce kilómetros, de dificultad media. Tiene tramos alternos de subidas y bajadas, aunque el mayor esfuerzo se realiza en la subida al Cerro de los huesos, prácticamente al inicio de la ruta.

Partiremos de las ruinas del balneario de los “Baños de Valdeganga”, en el término municipal de Valdetórtola y nos dirigiremos, bordeando una cantera de grava, hacia las casas de Buenavista, junto a la carretera CUV-7122, que conduce a la localidad de Valdeganga. Ascenderemos hacia la loma del Cerro de los Huesos en dirección a Las Carboneras. Una vez casi en la cima, en una bifurcación, tomaremos el ramal de la izquierda que nos conducirá a la loma del “Pozo del Infierno”. 

Tomaremos como referencia una torre de telecomunicaciones que sobrepasaremos hasta llegar al borde del acantilado calizo, justo encima del lugar por donde el 2 de octubre de 1957 volcó el autobús de “La Catalana”, cayendo al río Júcar, con el luctuoso resultado de treinta fallecidos. Esta loma conforma la parte izquierda de una hoz cerrada en forma de cañón en perfecta herradura por la que discurre el río Júcar y que acompaña el tramo de carretera de la N-420 entre el PK. 411.5 y el PK. 412.5, por lo que es conocido como la curva del kilómetro. 

Allí se erige una cruz de piedra en memoria de las víctimas del accidente que se ve desde la carretera, pero desde nuestro punto de la ruta, se oculta por la vegetación. Volveremos sobre nuestros pasos hasta llegar a una bifurcación que antes dejamos atrás para descender por el vallejo del lobo, hasta casi llegar a la carretera N-420 en su PK. 113 (850m). Una vez allí tomaremos la pista que asciende hacia la derecha por el arroyo de Peñas Altas hasta alcanzar la cota de 950m para ganar incluso más altura de la que perdimos. No asustarse, pues el ascenso se hace sobre una cómoda pista de subida tan suave como si fuese un falso llano. En ese punto tomaremos hacia la derecha el camino de la Olmedilla y el Zarzoso a Valdeganga, que más adelante abandonaremos para regresar al camino del Cerro de los Huesos de nuevo.

Poco antes de llegar a las casas de Buenavista, esta vez tomaremos una pista que nos conducirá a la carretera N-420, que acompañaremos por el margen aprovechando la poca vegetación existente hasta llegar a las casas de los Baños por donde cruzaremos la carretera en dirección al río Júcar. Una vez alcanzada la ribera izquierda caminaremos aguas abajo hasta llegar de nuevo al balneario abandonado de donde partimos.

Ruta circular de dificultad media.

Distancia: 14km

Desnivel: 383m

Pendiente máxima: 21%

Duración aprox.: 3.5h


EFE / CUENCA

03/04/2011

Los baños de Valdeganga tuvieron su esplendor hace un siglo atrajo y atrajo a gentes de toda España por sus aguas mineromedicinales y que, además, ambientaron la película «Peppermint Frappé», del director Carlos Saura, en 1967, un año antes de su cierre.

 El balneario, conocido como «Baños de Valdeganga» por su proximidad con la localidad del mismo nombre, es de propiedad privada y está enclavado en un paraje de nueve hectáreas muy cerca del río Júcar y a unos 28 km de Cuenca.

Vivió su apogeo en el siglo XIX y a principios del XX, aunque su ocaso fue aprovechado para ambientar los exteriores de la película «Peppermint Frappé» en la que participaron, entre otros, Geraldine Chaplin y Fernando Sánchez Polack para un guión compartido por Rafael Azcona y Angelino Fons. Hasta ese momento, el balneario había atraído a gente de Cuenca y de toda España, como el abogado y político Fidel García Berlanga, el artista Gustavo Torner o el dramaturgo Alfredo Marquerie, que iba «todos los verano».

 El balneario obtuvo todos los permisos para empezar a funcionar en 1876, aunque antes ya se hacía uso de sus aguas porque estaba próximo al camino de Cuenca a Córdoba, Murcia y Granada. Tras la desamortización de Mendizábal, los baños pertenecieron al abogado Juan Patiño de la Fuente, del que el propietario actual es tataranieto.

 Las propiedades de las aguas termales que emanan en la zona están intactas, pero el edificio está casi derruido aunque a simple vista se distingue su arquitectura y estructura. Algunas paredes que siguen en pie, aunque entre matorrales, lucen ahora pintadas que gritan «S.O.S» y «Rehabilitación».

HUÉLAMO: EL MASEGAR Y LOS ACEBOS

 

Se trata de una ruta circular, muy aérea y espectacular, parte de ella se realiza monte a través, donde veremos acebos de porte mediano que en estas fechas presentan un aspecto espectacular.

Saldremos desde Cuenca hacia Huélamo por la CM-2105, pasando por Villalba y Uña. Dejaremos los coches en la parte baja del pueblo, junto al río Júcar, para ponernos a caminar en dirección a "el Masegar".

La ruta comienza en la Cañada de los Vallejuelos, bajo la población de Huélamo. Asciende inicialmente entre viejas labores para traspasar la portera del Masegar antes de llegar a esta antigua dehesa boyal.

Este entrañable lugar era uno de los terrenos comunales donde los lugareños apacentaban libremente sus yuntas y animales de tiro, llegándose a reunir aquí hasta más de 400 animales (bueyes, yeguas, mulas y burros), pero donde no podían permanecer las hembras dedicadas a la reproducción.

El trayecto inicial discurre en subida y al llegar a un horno de cal, abandonaremos la zona de El Masegar caminando en dirección a Peña Rubia. El collado de las Encebras es el punto más elevado del recorrido y desde aquí se inicia el descenso por la margen contraria hasta llegar de nuevo al punto de inicio de la ruta.

En la dehesa del Masegar, el sendero se adentra por el vallejo del arroyo de las Chorreras, también conocido como de los Navarejos. A lo largo de este tramo que discurre por la Umbría de Fuenlabrada, una pista forestal y un antiguo sendero avanzan por el frondoso bosque de pinos silvestres y negrales, mezclado con ejemplares de especies submediterráneas y eurosiberianas, que pueblan el fondo y las laderas del valle.

Antes de coronar el collado de las Encebras un par de antiguas caleras, situadas a la vera del camino, nos recordarán la actividad tradicional de calero, un oficio de antaño que como el del tejero, peguero u otros ya se han olvidado actualmente. Desde el collado, el sendero desciende por la margen contraria, entre pinos albares y acebos, cruza la ceja y desciende por una ladera de quejigos donde se localiza la Cueva del Covo, antiguo aprisco y refugio de ganados.

La parte final del recorrido no ofrece problemas, ya se divisa al fondo la estampa encalada del caserío de Huélamo, y el sendero aboca a una pista que retorna al punto de inicio de la ruta.



Los pinares de pino laricio o negral conforman el paisaje vegetal más representativo de la Serranía de Cuenca. En esta ruta senderista el pinar se asocia con pequeñas manchas de robledal y de bosque mixto eurosiberiano de gran valor paisajístico, como en la Umbría de Fuenlabrada. Especies características de climas más fríos y húmedos, como los avellanos, olmos de montaña, mostajos, acebos y arces, se dan cita bajo escarpes, laderas de umbría y fondos de valle, mezclándose con el pino albar, dando lugar así a un bosque de gran diversidad botánica. Todo este conjunto forestal ofrece con la llegada del otoño una panorámica visual de gran belleza cromática.

 

CARACTERÍSTICAS

Distancia: 11-12 km

Duración: 4.5 horas

Desnivel máximo: 337 m.

Dificultad: media.

Temática: paisaje, vegetación (especialmente acebos), elementos etnográficos.